Para mí, el arte es como
una partida de Póker. Un juego en el que hay una baraja, que es distinta según
compremos una u otra baraja, característica que se me asemeja bastante a las
tendencias o des tendencias del arte a lo largo de los siglos. En el que
combinaciones ganadoras, pueden capitular ante otras inexistentes a causa de
tretas y engaños, lo cual me recuerda al mercado del arte. Aunque en ocasiones
la valentía y el arrojo del jugador (el artista) logra prevalecer sobre todo lo
demás. Que busca un valor lúdico pero con un trasfondo monetario. Y en el que
se trata de interpretar y comunicar (en ocasiones de forma confusa o directa)
la jugada y su resultado, lo que me recuerda a la interpretación del público de
la obra y a su vez a la intención del artista.

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